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sábado, 18 de junio de 2011

Una gran sorpresa para Hawking


UNA GRAN SORPRESA PARA HAWKING
Gonzalo Echeverri Uruburu
gonech@hotmail.com
El gran astrofísico británico Stephen Hawking acaba de expresar su opinión de que la creencia en otra vida no es más que un” cuento de hadas “motivado por nuestro miedo a la muerte .Esta idea, por supuesto, no es una revelación genial; es lo mismo que muchos han dicho desde hace centenares de años y es además lo que parece más obvio:¿ cómo puede existir alguna actividad consciente después de que el cerebro se ha destruido ?.Pero el respeto casi supersticioso que en nuestra cultura generan las creencias de los científicos hace que muchos incrédulos se froten las manos creyendo que la ciencia ha demostrado que no existe la supuesta vida post mortem . Se olvidan que las opiniones de un científico valen tanto como las de cualquier otro en temas que desconoce y que la historia de la ciencia registra graves errores de brillantes científicos : Lavoisier no creía en meteoritos porque “ en el cielo no hay piedras” , Lord Kelvin insistió hasta su muerte en que radioactividad era un fraude y Rutherford, uno de los fundadores de la teoría atómica , no creía posible liberar la energía del átomo . Los ejemplos son innumerables y demuestran que aún en casos de su competencia los científicos, por ilustres que sean, se equivocan constantemente y lo hacen con no disimulado dogmatismo.
Una vez más: la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia .Es claro que no hay ninguna demostración científica sobre la existencia del alma y sobre su supervivencia después de la muerte. Pero posiblemente a personas como Hawking ningún indicio les sirve ; en estos casos hay fuertes prejuicios emocionales pues la vida del más allá es una concepción fuertemente relacionada con creencias religiosas que tales personas repudian visceralmente .Pero también es válido preguntar si la creencia en la vida del más allá no es más que vestigio de antiguos mitos y supersticiones y que es, del todo, irracional. .
Nada más lejos de la verdad. Hoy contamos con un gran acervo de indicios concordantes que permiten concluir que, ahora, más que nunca, es razonable abrigar tal creencia. Basta considerar las exhaustivas investigaciones de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres y su filial americana para aceptar su posibilidad; porque de otra manera es muy difícil explicar los conocimientos detallados sobre la vida de los difuntos que tenía una médium espiritista como Eleonora Piper, estudiada asiduamente por más de treinta años por eminentes científicos como William James, Oliver Lodge, Frederic Myers , entre muchos otros. Y si la navaja de Okham es un criterio científico para aceptar como la mejor explicación la más directa ¿por qué no reconocer que fue Charles Dickens quien desde el más allá dictó al médium espiritista T.P. James una novela titulada El Misterio de Edwin Drood que en vida dejó sin terminar y que el médium, un simple y joven artesano , continúo escribiendo de manera impecable ¿Y cómo explicar, por ejemplo , los recuerdos de vidas pasadas con innumerables detalles comprobados que investigó rigurosamente Ian Stevenson en más de 1.500 casos que reposan en los archivos de la Universidad de Virginia ? Y ¿qué decir del caso de personas cuyo cerebro ya no registra ninguna actividad que relatan luego ,al recuperar sorpresivamente su normalidad, hechos detallados de su entorno ocurridos cuando estaban totalmente inconscientes ? ( según investigaciones como las de Stuart Hameroff , por ejemplo ).Y si es posible que ,como ocurre en multitud de casos estudiados, al parecer algunas personas pueden separar su mente de su cuerpo, por qué no aceptar que es posible que lo mismo pueda ocurrir después de la muerte, que sería también una separación , no ya temporal sino definitiva?
Los científicos trabajan de acuerdo con un conjunto de suposiciones que llaman paradigmas y muchos de ellos se comportan como autistas que no se pueden comunicar y que no saben ni quieren saber nada que se aparte de aquellas suposiciones . La ciencia también se basa en comprobaciones indirectas y en vacilantes hipótesis. Nadie ha visto las últimas partículas subatómicas ni lo que existe en el interior de un agujero negro, tan estudiado por Hawking , en el cual todas las leyes de la física alcanzan su límite en lo que llaman una “ singularidad “ . Y si los científicos pueden admitir que el inmenso universo se originó un un punto poco menos que imaginario de tan solo una mil millonésima de bilonénsima de billonésima de centímetro que surgió sin ninguna causa de la nada según la teoría del Big Bang ,¿ por qué les parece tan increíble que en nosotros pueda existir algo diferente de la pura materia que puede pasar después de su expresión en esta vida a otra realidad?. Si hay energías incorpóreas y si hay al menos once dimensiones según la llamada teoría M ¿ porque es irracional la creencia en que una energía incorpórea pase a otra dimensión? Ya lo había dicho, maravillado ante la complejidad del mundo, Bohr: “Sólo una teoría suficientemente extraña puede ser cierta “.
Hay muchos interrogantes, pero ante todo dos cosas deben considerarse : primera, que nuestra mente es fundamentalmente , una estructura de energía e información que se vale del cerebro para expresarse en tres dimensiones lo mismo que el hardware sirve de soporte material a los programas ,pero estos pueden subsistir como tales sin dicho soporte ; como expresó Fred A. Wolfe, un destacado físico teórico : “ la mente no está en el cerebro, el cerebro no está en la mente” y segundo, que existen ,como se ha mencionado, varias dimensiones que eventualmente podrían albergar dicha estructura de energía e información después de que esta deje de operar en nuestra realidad tridimensional. Los físicos, acostumbrados a las más extrañas e incluso extravagantes hipótesis no deberían considerar esta como absurda, tan solo porque no se ha formulado todavía en elegantes ecuaciones matemáticas .Si lo fuera, no se explica por qué uno de los grandes sabios creadores de la física cuántica ,Erwin Schrodinger se atrevió a decir :” la ciencia en su etapa actual sugiere que la mente es indestructible por obra del tiempo”.
Si Hawking está en lo cierto nunca lo sabrá .Pero es posible que cuando deje este mundo tridimensional, piense, muy sorprendido: “me equivoqué ¡Ahora estoy en una singularidad metafísica !”.

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